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Carta de tu gato (que no te necesita, pero igual lee esto)

Escrito por un gato16 de julio de 20264 min
Carta de tu gato (que no te necesita, pero igual lee esto)

De: Tu gato

Humano:

Escribo esto desde el sillón que crees que es tuyo. No te emociones. No es una carta de amor, es un comunicado oficial.

Primero aclaremos algo. Yo no te necesito. Yo estaba perfectamente antes de ti, gobernando algún callejón con mano firme, y estaría perfectamente después. Que haya decidido dormir sobre tu pecho todas las noches es una concesión diplomática, no un cariño. Que te siga al baño es supervisión. Lo tenemos claro, ¿verdad? Bien.

Ahora sí, al punto.

El otro día escuché que la humana de al lado lleva a su gato a algo que le dicen "chequeo". Así, sin que el gato esté enfermo, sin motivo aparente. Lo mete a la transportadora, el gato hace su drama reglamentario (respetable, colega), y vuelve una hora después oliendo a importante mientras ella anda diciendo "todo salió bien, qué buenos riñones".

Qué buenos riñones. ¿A ti alguien te ha dicho eso de mí? Ajá. Nunca. Porque tú vives convencido de que si no me quejo, estoy bien.

Humano, por favor. Soy un gato. Quejarme de dolor va contra todo mi código de conducta. Nosotros venimos de fábrica con una sola instrucción tatuada en el alma: jamás mostrar debilidad. Puedo traer una muela hecha pedazos y aun así verte con esta misma cara de superioridad. Puedo sentirme del asco y lo único que vas a notar es que dormí tantito más. Y tú, tan tú, vas a decir "ay, qué flojito amaneció mi bebé". No. No estoy flojito.

Entonces esto es lo que va a pasar. Vas a buscarme un veterinario que de verdad sepa de gatos, y subrayo lo de gatos, no me lleves con el que solo sabe de perros y me trata como perro chiquito, es humillante para los dos. Y vas a agendar uno de esos chequeos. Uno al año mientras estoy joven y glorioso. Dos cuando ya sea un anciano venerable.

Yo de mi parte prometo hacer el mínimo drama indispensable en la transportadora. El mínimo. Tampoco te prometo milagros.

Y si te preguntas por qué me importa tanto, siendo que no te necesito, no te hagas ilusiones. No es por mí. Es que si algo me pasa, ¿quién te supervisa en el baño? ¿Quién te calienta el pecho de madrugada? Tú no sobrevives sin mí y los dos lo sabemos.

Alguien tiene que cuidarte. Y para poder cuidarte, primero me tienes que cuidar a mí. Piénsalo.

Sin cariño (bueno, tantito),

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